¿Qué tipo de hombres pagan por escorts en Barcelona?

La mayoría de los clientes son hombres -tanto hombres como mujeres- que trabajan en la industria del sexo. El famoso informe Kinsey estimaba que más del 60 por ciento de los hombres estadounidenses habían pagado por el sexo, pero esa era la generación de la guerra – las cosas serían sin duda diferentes ahora. En un documento de 2000, el porcentaje de hombres en Australia que habían comprado sexo en un 15% se situaba en el 15 por ciento, y aproximadamente uno de cada 50 en total lo había hecho en el último año, e incluso más con barcelona escorts sexy. Sin embargo, se plantea la cuestión de cuán exactas son esas cifras, debido al estigma asociado al pago de las mismas, y algunas estimaciones sitúan el número real cerca del 20% de las personas que pagan por el sexo al menos una vez. En países como Camboya, la cifra es mucho más alta, cercana al 70%.

En estos momentos, la investigación canadiense está siendo puesta en el punto de mira por los medios de comunicación, sobre todo porque el Tribunal Supremo de Canadá dictaminó recientemente que se eliminarán todas las leyes existentes en materia de prostitución (gracias a la maravillosa batalla legal de Terri-Jean Bedford y su década de lucha legal). El estudio Sex, Safety and Security (Sexo, Seguridad y Protección) ha estado sondeando a los compradores de sexo y hace una lectura fascinante.

Las escorts son sexys y eficaces

El estudio, que inicialmente llevó a cabo 855 encuestas y 24 entrevistas en profundidad en 2009, se está actualizando para cubrir otras 1251 encuestas y 18 entrevistas en profundidad con los resultados que se publicarán a finales de este año. Además de tratar de demostrar las tendencias a lo largo del tiempo, la encuesta también examina temas como las actitudes hacia la ley, la edad a la que los sujetos comenzaron a pagar por sexo y sus otras relaciones sexuales.

Chris Atchison de la Universidad de Victoria diseñó ambos estudios. Señala que la encuesta posterior incluye más preguntas sobre la naturaleza de la compra de sexo y las experiencias de los clientes con las trabajadoras sexuales. “La razón por la que profundizamos más en esto fue porque los resultados de mi estudio de 2009 realmente indicaron que las relaciones eran mucho más complejas y multifacéticas de lo que nos habían llevado a creer“, dice.

La investigadora británica Teela Sanders, por su parte, escribió un libro en el que se discute el fenómeno de pagar por sexo. En ella, ella apunta: “Nos hemos alejado de la idea sexista de que las mujeres malas obligan a hombres inocentes a comprar sus servicios sexuales, pero la opinión opuesta de que los clientes son malvados, violentos, bestias que odian a las mujeres y que son víctimas de mujeres indefensas también está exagerada”.